Descubrir y caminar nuestros senderos

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Posibilidad de Avistamiento de Fauna
Parque Nacional de Cabañeros
- Navalucillos (Los)

 

 

 

 

Descripción: La ruta, que comienza en la caseta de información de Los Navalucillos, transcurre por la zona más montañosa y abrupta del Parque Nacional, discurre por una pista forestal acondicionada, cómoda pero con algunos repechos exigentes. Tras salvar el arroyo del Chorro, comienza el primer tramo, una larga subida de 5,7 km con una sucesión de curvas en herradura. A medida que se gana altura, el encinar deja paso al robledal que coloniza las escarpadas laderas de la Sierra Fría. Poco a poco las vistas van desvelando las agrestes crestas de las sierras circundantes y es frecuente ver el vuelo de los buitres leonados. Una vez en el alto la ruta cambia a la vertiente sur del cordal y tras pasar el collado Frío comienza un verdadero tobogán de subidas y bajadas durante 4,8 km. Dejamos a un lado un magnífico robledal de altura, espectacular en otoño, y empieza el último repecho que acaba en la alomada cumbre del Rocigalgo a 1.448 m de altura. Las vistas son espléndidas a lo largo de la mayor parte de ruta, en días claros incluso se alcanza a ver la Sierra de Gredos.

 

Distancia: 
19.00kms
Duración: 
3.50horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Parque Nacional de Cabañeros
- Navas de Estena

Pasear por el Boquerón del Estena es hacer un viaje en el tiempo de 470 millones de años a la Era Paleozoica, cuando la península ibérica estaba sumergida en un mar poco profundo rebosante de vida.

Los trilobites, animales con un caparazón duro semejante a los actuales cangrejos, dominaban los ambientes costeros.

  • La ruta guiada sale de la oficina de información turística del pueblo de Navas de Estena y dura 3 horas y media ida y vuelta, mientras que si se realiza por libre puede comenzar en el mismo pueblo, o en las inmediaciones del límites del Parque Nacional, donde existe un pequeño aparcamiento, desde donde dura 2 horas 30 m. ida y vuelta. Es muy llana y no entraña ninguna dificultad. Transcurre por los márgenes del río Estena, y en ella se puede disfrutar, además de un paisaje de mucha belleza, de la vegetación típica mediterránea (con encinas, alcornoques, quejigos, jaras, etc), de vegetación asociada a las riberas de los ríos (fresnos, sauces, etc) y árboles de carácter norteño como el tejo o el abedul, de curiosas formas geológicas originadas por la erosión y de huellas de las épocas en las esta zona estaba cubierta por el mar, hace más de 400 millones de años.
  • Poco después de empezar la ruta, se cruza el arroyo del Chorrito y se entra en el Parque Nacional, al lado de un robusto alcornoque. Seguimos el camino y llegamos a las Torres, formaciones columnnares de cuarcitas originadas por la erosión diferencial del terreno. Desde allí puede verse el Boquerón del Estena (de "boca" o estrecho"), donde el río Estena, que después de nacer en lo alto del macizo del Rocigalgo se junta con el arroyo del Chorrito, ha sido capaz de abrirse paso y generar este paisaje tan peculiar. Desde las cercanías del Boquerón, que separa dos macizos, se llega al Risco Tirapán, precioso mirador desde donde aún hoy los mayores del pueblo recuerdan cómo antiguamente las mujeres tiraban el pan a los hombres que estaban en el monte con el ganado sin poder regresar al pueblo a causa de las fuertes crecidas del río.
  • Siguiendo la ruta aparece la Fuente del Fresno, situada al pie de un fresno centenario, y muy cerca se encuentran algunos pies de tejo. Sobre todo en días soleados, es bastante frecuente observar a los galápagos leprosos tomando el sol en piedras al lado del río.
  • Justo después de descender hasta un pequeño puente de madera que cruza el río Estena, si se busca con detalle en las rocas de al lado, se pueden observar algunas crucianas, restos de la huella de los trilobites, que fueron invertebrados marinos que habitaron la zona hace cientos millones de años, cuando este lugar estaba cubierto por un mar. En las piedras del antiguo paso del río a menudo se pueden ver excrementos de nutria, y en el agua habitan peces muy singulares como el jarabugo y el calandino, así como el cachuelo y otras especies que continúan viviendo en el río Estena gracias a que sus aguas están limpias de toda contaminación. En ocasiones también se observan al cangrejo americano y culebrillas de agua, o se ven sobrevolar aves rupícolas como el avión roquero, mirlo acuático, golondrinas, lavanderas y el martín pescador.
  • Al cruzar el río, pueden verse claramente en los fresnos y sauces de las riberas los restos de las espectaculares crecidas que sufre el Estena con las lluvias invernales. En el margen izquierdo del río se pueden ir divisando algunos tejos, acebos y abedules, que constituyen una reliquia en estas latitudes tan meridionales, por ser vestigio de otras épocas con climas más húmedos.
  • Antes de llegar al final de la ida de la ruta, que concluye en la finca privada denominada El Maíllo, se puede observar, aparte de un espectacular paisaje de ribera de río mediterráneo, las huellas en las rocas de un gusano marino gigante de hace 475 millones de años (encontrado sólo en Cabañeros), y, ya casi al final, los restos de las rizaduras de las olas del mar en la arena.

La vuelta se realiza por el mismo camino.

Distancia: 
3.00kms
Duración: 
1.50horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Parque Nacional de Cabañeros
- Navas de Estena

En el Área Recreativa del Acebo y las Fuentes, se inicia en una pasarela de madera de 450 metros de longitud, que transcurre al lado del río Estena.

A pocos metros del inicio, en la zona donde el cauce hace una curva entre las rocas cuarcíticas de alrededor, existe un pequeño mirador delante del Boquerón del Estena, estrecho donde la sierra ha dejado paso a este río mediterráneo que presenta un inmejorable estado de conservación. A la izquierda del mirador se observa el pequeño cerro de la ermita, y a la derecha la sierra de Fuentefría.

Continuamos nuestra marcha dejando el río a la izquierda, pasando por el área recreativa, recorriendo un paisaje en el que se pueden observar encinas, quejigos, rebollos, fresnos, sauces, juncos, zarzas y espinos. Al finalizar la zona de la pasarela, podemos observar una antigua construcción que en su día fue una casa de labranza, al lado de zonas de huertos.

Cruzamos el río por un puente, y entramos por un camino amplio en un bosque de encinas, quejigos y rebollos, aclarados por las características pedrizas o canchales. Continuamos caminando, dejando el río ahora a la derecha, y a la izquierda del camino encontramos la conocida como Fuente Fría, manantial de aguas de la sierra donde los habitantes del pueblo de Navas de Estena vienen para beber y coger sus ricas aguas, que no están cloradas.

Regresamos al camino central para continuar un poco más la marcha, y después de ver unos buenos ejemplares de rebollos nos encontramos con un cruce de caminos: el de la derecha nos lleva hasta las orillas del río, y el de la izquierda, tras una muy leve subida, hasta el final de la ruta, otra zona de manantiales conocida como la Fuente de las Chinas, fuente de tres caños que a ambos lados está rodeada de rocas de cuarcitas, algunas de ellas con huellas de trilobites, invertebrados marinos de la época en la que, hace cientos de millones de años, esta zona era un mar. En los alrededores de la fuente se puede observar una turbera, ecosistemas semiencharcados muy frágiles ysingulares, donde existen plantas muy interesantes y adaptadas a estos suelos pobres en nitrógeno.

La vuelta se realiza por el mismo camino que la ida.

Distancia: 
3.00kms
Duración: 
0.70horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Parque Nacional de Cabañeros
- Navalucillos (Los)

El recorrido transcurre por las zonas montañosas más altas del Parque Nacional y empieza en la caseta de información. Por una cómoda pista se atraviesa un matorral mediterráneo de jara y brezo. Más adelante el encinar cobra importancia y domina las estribaciones del macizo del Rocigalgo.

Al cruzar por segunda vez el arroyo del Chorro, la proximidad del cauce recuerda que la vegetación de ribera no entiende de climas; al frescor del valle, se distinguen tejos, acebos y abedules aislados. En la toma de agua arranca una senda de montaña que se abre paso a través de un denso encinar, monte bajo y pedrizas. La cascada de 18 metros de caída y un pequeño rebollar escondido sirven de colofón a una excursión de ida y vuelta.

Al inicio de la ruta se accede tomando un desvío cerca del punto kilométrico 16 de la carretera CM-4155, de las Becerras, aproximadamente a 10 km del pueblo Los Navalucillos. A partir de este desvío se bajará en coche por una pista de tierra hasta el río Pusa, pasado el cual se girará a la izquierda para seguir recto y, en unos cinco minutos en coche, llegar a la caseta de información situada en el límite del Parque Nacional, donde existen aparcamientos.

  • En este punto de información se recomienda informarse y anotarse para un adecuado control y desarrollo de la visita. La ruta, que transcurre por la zona más montañosa del Parque Nacional, permite disfrutar de bellos paisajes, de bosques típicamente mediterráneos (sobre todo encinar en la parte de menor altura y rebollar en la parte más alta) y, al ser una zona bastante húmeda, de algunas especies más propias de lugares más septentrionales (tejo, acebo, abedul…) y parajes tan espectaculares como las cascadas del Chorro y la Chorrera Chica.
  • El primer tramo de la ruta transcurre por una pista forestal, alrededor de una buena representación de bosque mediterráneo, con especies como las encinas y las jaras. Al llegar al arroyo de la Arañosa, se aprecia por primera vez el bosque de ribera que nos acompaña en la mayor parte de su recorrido, con especies como fresnos, sauces, arraclanes, arces y castaños, junto con algunas joyas naturales de vegetación típicamente atlántica como el tejo, huella de épocas pasadas con otros climas.
  • Durante el trayecto apreciamos las crestas de las montañas cuarcíticas de los Montes de Toledo, con relieve suave pero en este lugar más agreste que en otras zonas del Parque. Es frecuente ver el vuelo de los buitres, en esta zona sobre todo leonados.
  • Atravesamos el arroyo del Chorro, y empezamos a abrirnos pasos entre helecho comunes, brezos, enebros, mostajos, acebos y abedules, estos dos últimas muy singulares en estas latitudes tan meridionales. Tras 1 hora de recorrido, llegamos a una pequeña explanada conocida como la toma de agua, donde es conveniente acercarse a la pequeña presa para apreciar un bonito rincón botánico con gran variedad de especies.
  • Tomamos una pequeña senda marcada y, una vez superados los primeros metros de desnivel, llegamos a un balcón donde apreciamos una pedriza, elemento paisajístico y geomorfológico típico de los Montes de Toledo, y que sirve como cortafuegos natural. Continuamos ascendiendo entre rebollares y encinares hasta llegar al desvío al Chorro, donde se encuentran los restos de un sestil, antiguo refugio de cabreros. Pasando un rebollar se llega hasta el esplendoroso Chorro de Los Navalucillos, paraje que invita a disfrutar de la paz y tranquilidad que solamente es interrumpida por el agradable sonido al caer el agua de la cascada.
  • Si decidimos continuar hasta la Chorrera Chica en el desvío antes mencionado, el sendero, con algo más de pendiente en los primeros tramos, permite disfrutar de magníficas vistas del valle y atraviesa varias pedrizas y unas cornisas que servían de cobijo para los animales y los cabreros. Al atravesar esta zona debemos tomar todas las precauciones posibles debido a que el paso se hace estrecho y si llueve la humedad de los riscos los puede hacer resbaladizos. Tras unos metros andados encontramos la bifurcación hacia la Chorrera Chica, muy destacable por su escondida situación y belleza, a la que se llega por el margen del arroyo.
  • Si nos animamos a subir hasta el Rocigalgo en la última bifurcación, recorreremos un sendero que discurre primero por los márgenes del río en los que los brezales se vuelven la formación dominante, y después por un precioso robledal, para llegar al collado donde se toma una pista hacia la izquierda que sube hasta muy cerca de la redondeada cima del pico más alto de los Montes de Toledo, con 1.448 metros. Si el día esta claro, desde arriba del pico podremos disfrutar de espectaculares vistas del relieve de estos montes y de parte del Parque Nacional de Cabañeros.

La vuelta del itinerario se realiza por el mismo camino que la ida.

Distancia: 
2.00kms
Duración: 
2.00horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Parque Nacional de Cabañeros
- Retuerta del Bullaque

Se trata de una senda de trazado llano con paneles interpretativos sobre la flora más característica de Cabañeros. Es accesible para personas con movilidad reducida, y en ella se pueden observar la mayoría de las plantas más abundantes en el Parque Nacional.

Se trata de una senda de trazado llano con paneles interpretativos sobre la flora más característica de Cabañeros. Es accesible para personas con movilidad reducida, y en ella se pueden observar la mayoría de las plantas más abundantes en el Parque Nacional.

Distancia: 
0.60kms
Duración: 
0.50horas
Tipo de Locomoción: 
Silla de ruedas/carrito de niños
Parque Nacional de Cabañeros
- Retuerta del Bullaque

 

Se trata de una agradable y llana senda sobre pasarelas elevadas por el interior de un bosque de ribera junto al cauce del río Bullaque, rodeada de frondosa vegetación de ribera y también de vegetación típica de los bosques mediterráneos. Permite apreciar ejemplares de sauce, fresno, durillo, quejigo, etc, y disfrutar del canto de aves como el ruiseñor o la lavandera. Cuenta con sencillos paneles explicativos sobre las plantas que se observan, y es accesible para personas con movilidad reducida.

Distancia: 
1.00kms
Duración: 
0.50horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Silla de ruedas/carrito de niños
Parque Nacional de Cabañeros
- Horcajo de los Montes, Retuerta del Bullaque

A 17 km de Horcajo de los Montes y 14 Km de Retuerta del Bullaque, entre los puntos kilométricos 80 y 81 de la carretera CM-4017 que une estas dos localidades se sitúa un aparcamiento acondicionado por el Parque que es el punto de partida.

Del aparcamiento, la ruta sube al Puerto del Espinazo del Can por un sendero que se abre paso entre jarales. Arriba conecta con la Cañada Real Segoviana, que entra en los Montes de Toledo por el Puerto Marchés y faldea la Sierra del Chorito en busca de la orografía más favorable. De frente un mirador señalizado permite disfrutar de extensas vistas sobre el Parque. A la derecha, un camino recorre la cresta entre jarales. Gracias a un tramo desbrozado se pueden apreciar las 90 varas castellanas (75 m), anchura reglamentaria de las Cañadas Reales. Destacan los viejos alcornoques que desde sus amplias copas mantienen patente el trazado de la vía pecuaria ahora abandonado. Abajo junto a la carretera, se sitúa la Venta Nueva, lugar donde los pastores trashumantes descansaban con sus ovejas. La senda lleva al pie de un alcornoque pluricentenario desde donde hay que emprender el regreso.

Distancia: 
0.90kms
Duración: 
0.50horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Parque Nacional de Cabañeros
- Retuerta del Bullaque

Es una senda sin pendiente con paneles interpretativos sobre los usos tradicionales de los habitantes del entorno de Cabañeros.

Consta de 7 paradas explicativas sobre la ganadería, los huertos (con una noria), la arquitectura tradicional (con las cabañas típicas de la zona), un mirador de la raña, la apicultura, el carboneo y una era. Es accesible para personas de movilidad reducida.  

Distancia: 
0.80kms
Duración: 
0.50horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Silla de ruedas/carrito de niños
Parque Nacional de Cabañeros
- Horcajo de los Montes

Se llega al inicio de ruta después de tomar un camino que sale a la izquierda tras recorrer 1 kilómetro por la carretera que sale desde el pueblo de Horcajo de los Montes hacia Alcoba.

Con un trazado suave, permite disfrutar de la umbría de un bosque típicamente mediterráneo. Recorre una pista que va a media ladera por la Sierra de Castellar de los Bueyes.

Al principio se observan jaras y brezos, y después se va adentrando en un bosque de alcornoque con encina y quejigo, con un denso sotobosque de madroño, durillo, cornicabra, labiérnago y brezo, y con algunas pedrizas a la izquierda del camino. A la izquierda, el paisaje que aparecerá durante casi todo el itinerario es de cultivos de olivar sobre los terrenos del valle del Arroyo del Rubial, zonas de pastos donde se ven las ovejas, y vistas panorámicas de algunas zonas de los Montes de Toledo.

Al llegar la ruta a un camino asfaltado ya fuera de los límites del Parque, podremos volver sobre nuestros pasos para regresar al punto de inicio, o hacerla circular si la unimos con el pueblo de Horcajo de los Montes.

Distancia: 
2.50kms
Duración: 
2.00horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
En BTT
Parque Nacional Tablas de Daimiel
- Daimiel

El itinerario de la Laguna permanente nos conduce hasta dos observatorios faunísticos, situados en una laguna artificial en el margen derecho del río Guadiana.

A lo largo del camino flanqueado por tarayes, podremos observar algunos paseriforme como el triguero (Milaria calandra), la cogujada común (Galerida cristata), o la tarabilla común (Saxicola torquata). En la orilla de la laguna entre los dos observatorios queda un relicto bosque de ribera constituido por álamos blancos o chopos (Populus alba), hábitat del ruiseñor común (Luscinia megarhinchos), y el carbonero común entre otros.

De los dos observatorios existentes, el segundo de ellos nos ofrece una visión más horizontal de la laguna y de la entrada del río Guadiana al Parque Nacional. Durante el invierno es frecuente la observación del cormorán grande, (Phalacrocorax carbo sinensis). En primavera, la más pequeña de las ardeídas, el avetorillo (Ixobrychus minutus), criará en el carrizal. Podremos ver al pequeño zampullín común (Tachibaptus ruficollis), durante todo el año, al igual que el somormujo lavanco (Podiceps cristatus), aunque es más frecuente como nidificante, época en la que realiza una de los cortejos nupciales más espectaculares en el mundo de las aves.

Cucharas y porrones comunes (Aythya ferina) también son frecuentes en esta laguna, junto al ánade real (Anas platyrhynchos). Los Mimbres (Salix purpurea, Salix alba) de la orilla sirven de posadero a garcetas y Martinetes, (Egretta garzetta, Nycticorax nycticorax), los tarayes al pequeño martín pescador (Alcedo athis), desde donde se lanzará a la pesca de su presa.

Los bandos de gangas y ortegas (f: Pteroclididae) sobrevuelan la laguna durante el tórrido verano en busca de sus bebederos. Con un poco de suerte será aquí donde podremos ver a nuestra emblemática nutria, (Lutra lutra), surcando el cauce del Guadiana

Distancia: 
0.80kms
Duración: 
2.00horas
Tipo de Locomoción: 
A pie
Silla de ruedas/carrito de niños

Páginas

Localizador de Espacios Naturales Protegidos